Un estudio de la OCDE, realizado entre 2016 y 2017, indicó que los índices de obesidad en Chile aumentaron un 9,3%, de un 25,1% a un 34,4%, lo que nos deja en segundo lugar entre los países de la Organización, un puesto más arriba de México y sólo detrás de Estados Unidos.

La situación es alarmante, y se explica por los malos hábitos de los chilenos en materia de alimentación, salud y actividad física. Consultada por el Diario La Cuarta, la nutrióloga de la Clínica MEDS, Ximena Muñoz, enumeró una serie de agravantes que están detrás de este exponencial incremento: la baja hidratación, la popular once comida, la falta de pausas activas en las jornadas de trabajo, el sedentarismo, entre otros. 

“La cantidad de sal y azúcar que se consume en Chile es una de las más altas del mundo. También tenemos un alto consumo de bebidas azucaradas, que es azúcar liquida”, aseguró Muñoz, sumado a que “hay pocas políticas de Estado y urbanización. Los tiempos de traslado son largos, hay pocas horas para que la gente se mueva, haga deportes”.

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